Días 986 y 987 (27 y 28/7/12): La nave de un millón de años

Durante estos días he disfrutado de la lectura de este clásico (y obra maestra) de la ciencia ficción escrita por Paul Anderson, en el que un pequeño grupo de personas descubren su inmortalidad, se van reuniendo a lo largo de los siglos de historia, y posteriormente se embarcan en un viaje por el universo en el que, por su naturaleza, el tiempo para ellos no es un problema.

¿Nunca os habéis planteado porque se usa prácticamente el mismo lenguaje para la navegación marítima que para los viajes espaciales? Curioso que tantos términos sean similares, sin duda la primera fue la precursora e inspiradora de la segunda.
Desde que zarpamos nuestra navegación está siendo bastante desatendida, apenas hay que tocar las velas, no pasa nada, no hemos cruzado ningún barco, en el radar no aparece más que algún chubasco de vez en cuando, el resto del tiempo no es más que una pantalla negra, en el horizonte no hay más que la inmensidad del océano, en el cielo se alternan las nubes, el sol y los astros…

En nuestros días el desafío, el resultado de la inquietud de conocer recónditos lugares a los que resulta imposible llegar de otro modo,  otras formas de vivir, otros paisajes, otros fondos marinos, es dar la vuelta al mundo en un velero. ¿Si hubiésemos nacido en el futuro, seriamos navegantes de las estrellas? Yo creo que sí. El que nace con el veneno de la curiosidad por descubrir no puede más que seguir su destino, existirán nuevos medios, nuevos desafíos, los límites estarán cada vez más lejos, pero siempre habrá quien los mire con la atracción de un imán, y que nada ni nadie pueda evitar que se lance en una Aventura para llegar hasta ellos.

Anderson hace una descripción de la vida a bordo que, salvando las distancias, es muy similar a la nuestra. La nave sigue el rumbo fijado previamente, de forma casi autónoma, con el apoyo de los instrumentos de navegación y el piloto automático, aunque siempre gobernada por un capitán. Cada uno cumple con sus obligaciones de abordo, además de disfrutar de su tiempo libre cuando no está de guardia. Una energía casi inagotable les impulsa, el infinito les rodea y todo ser o creación humana está muy muy lejos. Si algo sucede, tienen que agudizar el ingenio para resolverlo por sus propios medios, porque allí es complicado que llegue alguien en un tiempo razonable.

Desde nuestra cubierta también vemos a Vega, Altair, Sirius u Orión. La Vía Láctea cruza nuestro techo y los astros confirman nuestro rumbo y posición. Aunque existan mapas (que no siempre son correctos), avanzamos hacia lo desconocido, con la ilusión del que ha oído y leído hablar de un lugar maravilloso y está a punto de verlo con sus propios ojos.

Navegantes marítimos o estelares, argonautas o astronautas, qué más da, lo importante es el camino y las experiencias que proporciona, lo importante es vivir sintiéndose vivo…  ¿Y quién vive? Vive quien tiene un sueño, y el valor para perseguirlo…

Sed felices

Kike

PD: A las 13:30 GMT del día 29 nos encontramos en 18º 54′ S, 169º 54′ W, navegamos rumbo 270º a 5 nudos de velocidad con mayor y génova desplegados por completo, una leve brisa del sudeste nos impulsa suavemente, el mar hace caso al viento y está casi en calma. En aproximadamente 6 horas llegaremos al extremo norte de Niue, estamos a menos de 30 millas. La navegación desde Palmerston ha sido tan variable como el viento, aunque nuestro rumbo ha permanecido casi siempre directo y en ningún momento hemos estado parados.

5 Comments

  • Por lo que se distingue en el mapa, estáis en Niue atracados. Las fotografías son preciosas y el día de mañana formaran un precioso álbum de viaje, (una imagen vale mas que mil palabras) y a decir verdad tus relatos no desmerecen de las fotografías, pues ellos invitan a soñar.Espero las nuevas descripciones con impaciencia. Un abrazo.

  • «lo importante es vivir sintiendose vivo…», me encanta esta reflexion para terminar el relato de hoy (nos hace pensar un poquito).
    NOTA: en las fotos cada vez es más comun, ver tiburones, asi que cuidadin…

  • Hola Compañeros.
    Estamos juntos aunque no nos vemos. Seguid la derrota,,, y nos encontraremos.
    Desde la inmensidad del universo…

    Un saludo.

  • Es cierto que el relato de hoy nos hace reflexionar. El penúltimo párrafo me parece impresionante.. «Vive quien tiene un sueño y el valor para perseguirlo». Totalmente de acuerdo. las fotografías siguen siendo espectaculares. Cuidaros mucho. Un beso.

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