Días 160 y 161 (23 y 24/04/2010): En la selva…

Cuando nos levantamos el viernes decidimos cambiar de lugar y ver nuevas cosas, nos apetecía acercarnos al continente por el contraste que a buen seguro representaría el paisaje con respecto a las islas, el destino elegido fue Rio Diablo.

El fondeadero se encuentra entre los manglares y las islas de Nargana y Corazón, un enorme contraste en función de donde mires. Las islas están muy pobladas, llenas de cabañas y hasta hay alguna casa de cemento, un puente las une dada su proximidad. Estas comunidades Kuna no siguen de forma tan estricta sus tradiciones, se aprecia un mayor nivel de desarrollo, hasta hay un generador que les proporciona energía eléctrica, por cierto, con un ruido muy desagradable. Sin embargo si miras hacia el continente el paisaje es increíble, mágico, misterioso… en primera línea manglar, innumerables recovecos y canales entre ellos, alcanzan una extensión considerable, y mas allá la jungla, inexpugnables colinas repletas de la más frondosa vegetación, no en vano no hay ninguna vía de comunicación terrestre entre Panamá y Colombia, solo selva, comunidades indígenas y en la frontera Colombiana la guerrilla. Por la tarde siempre hay una especie de bruma sobre la selva, supongo que por la evaporación del día, esto le da un toque todavía más enigmático al paisaje.

Una excursión diferente y un modo accesible de penetrar en la selva es precisamente subiendo por el curso del rio, de Rio Diablo (vaya nombrecito más poco halagüeño), no lo pensamos mucho, llegar, montar la auxiliar y hacia el rio. Justo cuando íbamos a salir se acerco un primer cayuco ofreciendo fruta, unos mangos buenísimo, la fruta preferida de Jose Carlos, así que le compramos todos los que llevaba. Cuando los había guardado apareció un segundo cayuco ofreciéndonos langostas, ni siquiera negociamos, por 3 dólares nos daba todas las que llevaba, aceptamos de inmediato, aunque luego vimos que había algunas demasiado pequeñas, algo que no nos parece bien. Teníamos fruta y cena, ya podíamos irnos, pero en ese momento me di cuenta de un pequeño detalle, habíamos cerrado el barco y nos habíamos dejado las llaves dentro, un problema. Se nos ocurrió una idea, un niño podría entrar por uno de los portillos y darnos las llaves, la única forma de no tener que hacer un destrozo para entrar. Nos dirigimos a la isla más cercana, Nargana, por el camino nos reíamos de la situación y la solución prevista, a ver qué cara ponía alguna mujer cuando le pidiéramos prestado un niño pequeño para colarlo por una ventana del barco. Fue más fácil de lo que pensábamos, la gente es amable, servicial y confiada, y los niños voluntariosos, apenas le preguntamos a la primera mujer que vimos ya teníamos un niño sobre la auxiliar, Iván, de 12 años, aunque aparentaba muchos menos, sonriente y activo, estaba seguro de poder. Lamentablemente no pudo ser, su cuerpecito cabía, pero su cabecita no, teníamos que volver a por un niño más pequeño todavía. Iván buscó a su primo Cristian, de 4 años, al principio un poco asustado, pero con una destreza para moverse sobre las embarcaciones increíble, y educado, él solito se quito las sandalias antes de subir al barco ¿cómo tan pequeño sabía que tenía que hacer eso? En fin, Cristian lo intento, pero tampoco le cabía la cabeza, debe ser la forma antropomórfica de la zona (vamos, que son pequeñitos pero cabezones, para entendernos), pero mientras le dábamos vueltas vimos las llaves de Jose Carlos en la repisa de su camarote, con un poco de habilidad y el arpón del fusil de pesca submarina conseguimos alcanzarlas y abrir. Un par de dólares y unas chocolatinas para cada uno fue un premio que puso muy contentos a nuestros valientes ayudantes, yo creo que tras desembarcarlos se convirtieron en los héroes locales del día.

Ahora sí, ¡por fin! rumbo a la desembocadura de Rio Diablo. Entramos teniendo que levantar el motor por los sedimentos y troncos allí acumulados, pero lo conseguimos. No es muy ancho, 15 metros máximo estrechándose en algunas zonas a 2 ó 3. Al minuto ya estás en medio de la jungla, vegetación cerrada en ambos lados, arboles enormes, miles de aves de todos los colores que se asustaban y alzaban el vuelo a nuestro paso, el polifónico sonido que te recuerda los documentales y películas, monos y animales que no lográbamos distinguir que se sumergían o salían del agua a gran velocidad, una explosión de vida y naturaleza en estado puro. Por el camino nos encontramos algunos cayucos Kuna, no tienen agua potable en las islas, así que vienen al rio a por ella, a bañarse y a lavar la ropa.

Nos adentramos rio arriba como una hora, hasta una zona de aguas claras y una especie de playa de arena, allí nos dimos un baño para refrescarnos del húmedo calor. Los mosquitos empezaban a devorarnos vivos, así que tomamos camino de vuelta, pero como nos había gustado tanto pensamos en volver al día siguiente, esta vez con el kayak hinchable que llevamos, sin el ruido del motor seguro que asustaríamos menos a los animales y podríamos verlos mejor.

De camino al barco paramos en las islas a intentar comprar algunas provisiones, como siempre muy complicado, pudimos conseguir unos panecillos, verdura no había, tal vez mañana.

Hoy nos hemos levantado temprano con la ilusión de nuestra excursión a remo, según nos contaron rio arriba hay un lago y unas cascadas, están lejos, pero sería bonito llegar hasta allí. Hemos cogido comida, agua, un cabo, cuchillo de buceo y por si acaso el dispositivo personal GPS de seguridad. No nos ha costado mucho llegar hasta el punto a de ayer, casi lo mismo que a motor, si remas con fuerza el kayak avanza rápido. Esta vez los pájaros se espantaban menos, podíamos verlos de cerca, a veces casi tocarlos, hemos podido ver algunos de los animales que entraban y salían del agua, una especie de iguanas, y mirábamos con inquietud algunos troncos, sabemos que en Panamá hay caimanes, y no estábamos seguros de si en este rio había o no. A partir esa zona la cosa se ha ido complicando, periódicamente había rápidos o zonas de muy baja profundidad que nos hacían tener que bajar y llevar el kayak a mano, gran error no coger calzado de rio, el fondo es de piedras y nos hemos destrozado los pies, cada tramo era un suplicio. A pesar de ello hemos avanzado durante 3 horas, hasta que hemos llegado a un punto en el que hemos parado para comer, a este ritmo no íbamos a llegar, es más razonable darse la vuelta. Rio abajo las cosas son más fáciles, y los rápidos emocionantes, bajando tipo rafting, en alguna ocasión hemos chocado contra la vegetación o algún obstáculo, pero sin mayores consecuencias, a pesar de no haber llegado al lago ha sido una jornada muy divertida y emocionante.

Al llegar al barco, como todavía teníamos un par de horas de luz, hemos cambiado de sitio, ahora estamos en las islas Puyadas, a unas pocas millas, solitarias y tranquilas, no hemos visto a nadie mas por aquí, aunque intuimos que en la isla principal hay Kunas porque hemos visto humo. Al tirarme al agua para comprobar si estábamos bien anclados he ido hasta el arrecife próximo, he visto tal cantidad de vida y movimiento que no he podido evitar quedarme un buen rato a observarlo, supongo que también por la hora, muchos peces salen al crepúsculo para comer. Increíble la riqueza de variedades y colores, estaba plagado, aparentemente cada uno a la suya, unos comiendo, otros nadando de un lado a otro, otros me observaban con inquietud. He visto un buen ejemplar de pez globo y un mero de tamaño medio, además de muchos otros que sería muy largo de relatar.

Esta noche descansaremos tranquilamente aquí y mañana por la mañana continuaremos ruta hacia Cartagena de Indias, una pena no quedarnos más por esta zona, pero tenemos compromisos en Cartagena y un poco más tarde en Aruba, además, según la previsión mañana entrará viento del sur que se mantendrá al menos un par de días, un regalo para nosotros que tenemos que aprovechar, un noreste nos lo pondría muy complicado. Ya os cuento que tal se nos da la navegación.

Sed felices

Kike

3 Comments

  • Hola aventureros!

    Primo no te haces una idea de la envidia que dais, no sólo estáis viendo naturaleza en estado puro (que es importante y difícil de ver) sino que también estáis viendo la humanidad en estado puro (muchísimo más difícil de encontrar).

    Muchos besos y… un soplido muy fuerte! (por si llega y ayuda)

  • Me alegro que lo paseis bien, aunque segun lo relatas ,me hago una idea de ese paraiso. Ahora hay que aprovechar el viento y que tengais una travesia apacible.
    Un fuerte abrazo

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