Días 74 y 75 (27 y 28/1/10): La vida en Cuba

Voy a empezar comentando el tema de las fotos, dado que me han comentado que es un clamor en el blog. Os explico, en Cienfuegos no existe ningún sitio con WiFi (como lo oís), y en La Habana se encuentra únicamente en grandes hoteles a un coste de 8 CUC/hora (unos 6€) con un ancho de banda pésimo. En resumen, ya he asumido que durante mi estancia en Cuba va a ser imposible. Belén se ha llevado una copia de todas las fotos y videos hasta el momento, creo que ya ha subido alguna al blog, pero esta no es la solución definitiva.

Yo pensaba organizar la solución final usando dos herramientas, una para las fotografías y otra para los videos. Para las fotos estuve valorando dos opciones flickr.com y Picasa, de hecho en ambas hay cuenta abierta de Aventura Oceánica, no me decanto al 100% por una u otra, aunque creo que me va a convenir más Picasa, ya que me permitirá trabajar sin conexión en el barco seleccionando las fotografías y cuando tenga conexión sincronizar las carpetas. La idea también era que los que tenéis fotos de los eventos que hemos hecho pudierais subirlas, así unificamos todo el material gráfico en un sitio. Para los videos pensaba abrir un canal en youtube.com, aunque todavía no conozco todos los detalles de cómo hacerlo.

Como ya sabéis desde el principio nos hemos definido como un proyecto 2.0, y esto significa que es un proyecto colaborativo en el que el usuario no se limita a leer lo que escribimos, también debería aportar su granito de arena, con sus comentarios y participación, o echando un cable en lo que acabo de explicar 😉

No en serio, si hay algún voluntario se podría hacer desde ahí, desde aquí imposible hasta mi llegada a Miami, prevista para finales de febrero/principios de marzo. Yo creo que lo más operativo sería que fuera alguien de Valencia, para que Belén le pudiera pasar copia del material, y que tuviera conocimientos de las herramientas que he mencionado. Enviadme un correo o poned un post en el blog si hay algún interesado.

Dicho esto, os cuento que tal estos días.

La verdad es que no muy bien, he tenido problemas estomacales, tarde o temprano tenían que llegar, suelen pasar cuando viajas a países diferentes. Empecé el martes por la noche, al principio no parecía muy fuerte. El miércoles me levanté fatal, pero como había quedado para ir a comprar pescado fresco y camarones me animé a ir, me costó. Caminamos desde la marina unos 20 minutos hasta que llegamos un barrio pesquero, casas muy modestas y bajo nivel de vida evidente. No tardaron en acercársenos ofreciendo mercancía, como tantas cosas en este país es ilegal, así que hay que hacer las cosas con cuidado y disimulo. Pudimos comprar unos pocos camarones (de excelente frescura y grosor) y lubina.

Tras la compra volvimos a la marina, yo directo al barco, a acostarme, el malestar y dolor de cabeza me estaban matando. Quedé a comer con Pedro, en su barco, pero fui un pésimo invitado, apenas comí y me marché nada más terminar, sin apenas conversar, seguía encontrándome mal. Prácticamente lo único que he hecho hasta esta mañana ha sido dormir.

Esta mañana me he levantado mejor, un poco de bebida energética y pan con aceite me han aliviado, he decidido ir al centro a comprar con Jose Carlos.
Nos movemos ya casi como los cubanos, hemos cambiado en moneda nacional (en teoría los extranjeros no la pueden usar, para eso están los CUC, pesos convertibles al Dólar, pero con ella, con el Peso Cubano, puedes ir a comprar donde ellos y las cosas te salen muchísimo más baratas). Un Peso Cubano es aproximadamente 3 céntimos de Euro, con ellos tomamos el autobús por 20 céntimos de peso (menos de 1 céntimo de Euro), en lugar de pagar 1 CUC en el coche de caballos (0,78 céntimos de Euro), compramos 1 libra de tomates por 4 Pesos, una lechuga por 5, un racimo de plátanos por 6, etc. como veis nada caro.
Sin embargo, en cuanto vas a las tiendas de CUC (pensadas para turistas o para artículos más selectos) las cosas están a precios similares o mayores que en España, 1 cerveza 1 CUC, 1 lata de atún casi 2 CUC, un trozo de carne 8 CUC, etc. Y todo esto en al caso de que consigas encontrarlo, porque hay lo que hay, para nada penséis que es como ir a Mercadona. Para el pan hay que buscar una panadería y tener la suerte de que haya, hoy buscaba unas galletitas saladas que pueden sustituir al pan cuando no tienes, me he recorrido todo Cienfuegos y se habían acabado, no había en ningún sitio, algo impensable para nosotros. Conseguir una pechuga de pollo misión imposible, el lunes vi en el mejor supermercado cuartos de pollo congelado, hoy ya no habían, Cuba es así.
Si ya había adelgazado con la travesía del Atlántico, con esto me estoy quedando en los huesos, y eso que hasta aquí habíamos estado comiendo muy bien, pero claro, las provisiones que trajimos de España ya empiezan a flojear. En fin, algo “inventaremos” como hacen ellos.

Por el momento creo que vamos a permanecer aquí hasta el lunes, me va a venir bien para descansar y recuperarme un poco.

Os sigo contando…

Sed felices

Kike

Días 64 a 67 (17 a 20/1/10): Archipiélago de los Jardines de la Reina

Si habéis visto el sistema de seguimiento por satélite os habréis dado cuenta de que nos estamos moviendo, navegamos por el sur de Cuba, por el denominado Archipiélago de los Jardines de la Reina.

El domingo fue un día tranquilo, lo destinamos a la puesta en orden del barco previa a la salida del lunes, limpieza interna, baldeo de la cubierta, organización de tambuchos, etc.

A última hora, cuando cayó el sol (durante el día la temperatura era altísima y el sol abrasador), volvimos a Santiago, a visitar a la familia con la que pasamos el día anterior, queríamos llevarles algunas cosas y ayudarles a instalar un programa en su ordenador. Tuvimos un momento muy emotivo cuando les regalamos la muñeca vestida de sevillana que llevábamos a bordo, la que nos regaló mi prima en Cádiz, vestida con un traje hecho a mano por ella, decidimos que no podría tener mejor destino que ir a parar a los brazos de una niña de ocho años que en su corta vida solo había tenido una muñeca, heredada de su familia, y completamente diferente a la nuestra (Beni, estoy seguro de que lo entiendes y que tu habrías hecho lo mismo). Desde nuestro punto de vista compartir algunas cosas que llevamos no es caridad, son personas iguales a nosotros en educación y cultura, únicamente estamos en situaciones diferentes por haber nacido en distintos países, es más, creo que su sentido de la solidaridad es superior al nuestro, y que ellos en nuestro caso lo harían mejor.

El lunes a primera hora nos despertamos temprano con la llamada de las autoridades desde el pantalán, comenzaba el proceso y papeleo para poder hacer la salida y despacho del barco. Ciertamente es el más complejo y burocrático de los que me he encontrado hasta ahora, por otra parte se nota que los funcionarios son unos auténticos profesionales y su trato siempre es excelente, tampoco nada que ver con otros países.

Al final zarpamos entorno a las 3 de la tarde, tras escuchar unas cuantas canciones del grupo de músicos que conocimos el primer día. Hicieron una actuación en el restaurante de la marina y luego nos deleitaron durante unos momentos con sus voces y armonía, todo un lujo de despedida.

Tras hablar con un montón de gente decidimos hacer caso de sus recomendaciones, y en lugar de tomar rumbo este para ir hacia el norte de la isla, arrumbamos al oeste, destino a su costa sur, en concreto al lugar mencionado, Jardines de la Reina, un conjunto de miles de cayos completamente deshabitados en los que además de lugares paradisíacos existe una riqueza natural como solo puede haber donde no hay presencia humana ni explotación intensiva de sus recursos.

La primera parte de la navegación fue a motor, prácticamente hasta Cabo Cruz, una vez allí se estableció un noreste de 15-20 nudos que nos permitió avanzar a buen ritmo, entre el través y el largo, hasta nuestro primer lugar de destino, Cayo Caguama, dentro del complejo de cayos denominados El Laberinto de las Doce Leguas, y os aseguro que el nombre describe bien de lo que se trata. Durante el camino pescamos una barracuda de buen tamaño, unos 3 Kg, decidimos comerla sin miedo a la ciguatera dado que todavía estábamos muy lejos de los arrecifes.

Existen dos estrategias de navegación por esta zona, ir por el interior o por el exterior de la barrera formada por los Cayos de las Doce Leguas, hay muy pocos pasos con calado entre ellos. El paso interior, llamado Canal del Pingue, es un auténtico laberinto con canales realmente angostos, además, imposible de recorrerlo en un día y navegar por aquí de noche es casi suicida. Por esto decidimos navegar por el exterior hasta el Canal de Caballones (entre los Cayos y el Laberinto de las Doce Leguas), atravesarlo y ya navegar por el interior, durante el día y con mucho cuidado.

La maniobra de fondeo en Caguama no fue fácil, o no cogía el ancla por su fondo sin arena o nos íbamos a muy poca sonda, al final lo conseguimos a una media milla de la playa, cerca de un resort abandonado. No me dio tiempo ni a inspeccionar el fondo de la zona (en busca de langosta) cuando de repente apareció un pequeño pesquero cubano, poco a poco se fueron acercando, se subieron a la chalupa y a remo vinieron hasta nuestro lado. Nos mostraron unas langostas enormes, de unos 2 Kg cada una, el precio que nos pidieron, 4 cervezas por 4 langostas, y como nos sentimos explotadores les dimos un extra de 3 pesos, por ese precio no vale la pena ni mojarse 😉

Así que no tuvimos más remedio que comer las cosas que teníamos, barracuda a la plancha con unos ajitos, langosta y unas chicharritas (plátano macho cortado fino y frito como patatas), y de postre frutas tropicales, todo ello fondeados frente a la playa desierta de un cayo (lo siento si damos mucha envidia, pero es lo que estamos viviendo).

Después de la puesta de sol Belén y yo nos subimos a la auxiliar y fuimos a explorar la playa y lo que en algún tiempo debió ser un resort, bueno, un par de casas entre la vegetación. Actualmente está todo destrozado, supongo que por un huracán o tormenta tropical. No tardamos mucho en volver, los mosquitos se nos comían, a pesar de llevar repelente.

Nos fuimos a dormir muy pronto, estábamos agotados de la navegación. La noche tranquila, se levantó un poco de viento, pero estábamos bien cogidos, cuando no tienes a nadie a tu alrededor ni riesgo en el borneo puedes soltar buena cantidad de cadena, solo con su peso y un poco de resistencia del ancla ofrecen una buena resistencia al garreo (cuando el ancla resbala y el barco deriva).

Como teníamos unas 60 millas hasta nuestra próxima parada y buena parte de ellas las queríamos hacer de día decidimos salir al amanecer, sobre las 7 de la mañana. Hemos iniciado la navegación a vela, normalmente sopla desde bien entrada la noche hasta poco más de mediodía, luego calma por completo hasta la noche de nuevo. A medida que el viento ha ido bajando hemos tenido que poner motor para ayudar la vela, llegando al paso del Canal de Caballones ha caído por completo y hemos arriado todo. Hemos sido muy prudentes atravesando el canal, la cartografía no es exacta por esta zona y siempre puede aparecer una roca o una punta de coral, para que os hagáis una idea según a carta anoche fondeamos a 1,6 m., cuando estábamos a 4, y donde estamos hoy ni siquiera lo especifica, hay una línea discontinua sin más datos. Jose Carlos subido a la primera cruceta observando el fondo con las gafas polarizadas, Belén monitorizando el programa de navegación e indicando el rumbo correcto sobre la carta y yo llevando el barco, trabajo en equipo para superar las dificultades.

Una vez atravesado el canal la sonda ha vuelto a valores de entre 15 y 20 m. y se ha mantenido así (según el rumbo trazado) hasta la aproximación a Cayos Cuervo, el lugar elegido para nuestra siguiente parada. Tal y como nos íbamos acercando saltaba a la vista la belleza y salvaje naturaleza del lugar. Se trata de un grupo de cayos deshabitados que conforman una especie de herradura, con una laguna en el centro. El manglar, que cubre prácticamente toda la superficie emergida, da paso a pequeñas playas de arena en algunos lugares de los islotes. El fondo es muy variable, tanto en profundidad como en composición, fango y posidonia por un lado, arena muy clara por otro, coral y roca, etc. Nada más llegar, tras finalizar la maniobra de fondeo, lo que más nos ha llamado la atención es el silencio, no se oía nada, ni tan siquiera el viento, calmado por completo.

A pesar de llegar sobre las 3 de la tarde, teníamos más ganas de explorar el territorio que hambre, así que hemos cogido un kit de supervivencia, la embarcación auxiliar y a supervisar nuestros nuevos dominios. Difícil describir todo lo que hemos visto, el manglar cubriendo todo lo que puede y adentrándose en el agua, las barracudas defendiendo un pecio de un pesquero naufragado, una manta nadando a pocos metros nuestros en agua con apenas 30 cm. de profundidad, coral por todas partes, un montón de peces de todas clases retozando a sus anchas, estrellas de mar enormes, pequeñas playas de arena escondidas en el manglar, nos hemos sentido protagonistas de un documental sobre naturaleza de los que hacen habitualmente por la TV.

De regreso al barco, tras una de las puestas de sol más bonitas que he visto en mi vida, nos hemos pegado una ducha y preparado la cena, como no, langosta. Solo hemos hecho un poco de ensalada de guarnición, pero de verdad que no había manera de acabárselas, eran enormes, con gran pena tengo que reconocer que hemos acabado tirando parte, estábamos a reventar y mañana no habría estado bueno, seguro que algún ser vivo se ha dado un festín a nuestra costa.

Poco más por hoy, ya os seguiré contando nuestras experiencias en este paraíso.

Sed felices

Kike

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Día 56 (9/1/10): Costa oeste de Haití

Durante toda la noche y gran parte del día hemos tenido buen viento, incluso demasiado a veces. La navegación sin incidencias, salvo un pequeño susto en el canal de Alto Velo, un poco al sur del Cabo Beata y la isla con el mismo nombre. Sobre las 11 de la noche estabamos pasando entre las dos islas que conforman el canal, entramos a un largo y confiabamos en que el viento recogiera un poco, de modo que cayendo pudieramos pasar entre ellas. No fué así, nos dimos cuenta que no pasabamos, así que decidimos trasluchar. Mientras tanto el viento estaba subiendo, tendriamos unos 25 nudos aproximadamente. Al hacer la maniobra tuvimos un botavarazo muy brusco de una banda a otra, que acabo liando las burdas de una forma increible, noche cerrada en la que no se veia nada, la botavara moviendose de un lado a otro mientras aclarabamos toda la maniobra, la isla cerca, en fin, unos minutos de estres que se solucionaron haciendo las cosas con tranquilidad.

Tras este pequeño incidente seguimos navegado sin mayor complicación, pasamos frente al lugar que tanto nos impresionó en nuestra excursión por tierra, Bahía de la Aguilas, y continuamos rumbo directo a Pointe A Gravois, cabo en el sudoeste de Haití, tenemos que bordear este país para poder arrumbar a Santiago de Cuba.

En mi guardia el viento llegó a superar los 30 nudos, navegabamos con mayor rizada (tomado el primero) y 3/4 de génova, entre el largo y la aleta, avanzando a más de 8 nudos y con planeadas interminables de hasta 14 nudos. La altura de ola también era considerable, creo que habremos llegado a los 3-4 metros, los bandazos eran divertidos, similar a un tiovivo.

A lo largo del día ha ido bajando y yendose a la popa, así que hemos tenido que estar haciendo bordos cada cierto tiempo, la ola ha bajado y la navegación es más cómoda.

Ahora mismo, a las 20:00 hora local, estamos en 18º01’N, 74º02’W, ya superado Pointe a Gravois apuntamos el siguiente cabo Haitiano, Cap Tiburon, una vez lo bordeemos ya podremos arrumbar directamente a Santiago. Navegamos a 6,5 nudos con 15 nudos de viento casi de la popa, según nuestros cálculos nos quedan 158 millas a Santiago, si todo va bien llegaremos mañana por la tarde allí. Este tramos de navegación será el más próximo a la costa Haitiana, según todos los consejos que hemos recibido, reafirmados por lo que vimos durante nuestra breve visita a este país, estaremos muy atentos a cualquier embarcación que pretenda acercarse a nosotros, hasta que pasemos la zona de riesgo llevaremos el radar permanentemente en marcha.

Poco más que contaros por hoy.

Sed felices

Kike

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Día 54 (7/1/10): Salimos hacia Santiago de Cuba

Las tareas del día han estado enfocadas a la preparación de la partida, aunque parezca fácil mover el barco implica un montón de cosas. Tras desayunar, y como hacemos habitualmente nos repartimos las tareas, él se encargaría de ir con los bidones a repostar, lavandería, velería y preparar la estiba del barco. Por otro lado yo haría la saldida de la Marina Sans Souci, el despacho de salida del barco, inmigración y las gestiones económicas y de Internet.

Me costó bastante encontrar la Comandancia de Puerto (autoridad de la Marina de Guerra Dominicana con competencias en la regulación de la navegación), la gente creo que no esta muy acostumbrada a explicar las cosas y cada vez me enviaban para un lado. Los trámitres no son excesivamente complejos, pero llevan su tiempo, fundamentalmente por la velocidad al teclear de los funcionarios. El despacho es un documento que genera la autoridad marítima del puerto de origen, incluyedo datos y características del barco, puerto de salida y de llegada, fechas, así como detalle de los tripulantes con sus pasaportes y , es un documento importante para el puerto de llegada (si no dispones de uno puedes tener problemas) mediante el cual verifican la no existencia de cambios durante la navegación.

Una vez finalizadas las tareas quedamos a comer con Ezequiel, el lugar elegido el alemán tan curioso y con tan buen ambiente que os describí el sábado pasado. Al poco tiempo vino Poncio, se ha animado a hacer la travesía con nosotros y teniamos que ver como quedabamos. Decidimos mantener la salida prevista por la tarde/noche del mismo día, para ello nos teniamos que dar prisa en acabar algunas cosas y modificar el despacho para incluirlo en la tripulación, de otro modo a buen seguro las autoridades cubanas pondrian pegas a nuestra llegada a Santiago.

Cuando llegamos a Comandancia de Puerto no parecía que fueramos a tener muchos problemas, de hecho nos hicieron un nuevo despacho (al mismo ritmo que el anterior)y estaban a punto de firmarlo, pero no lo hicieron, antes llamaron a Inmigración, y aquí comenzó un buen problema, estadísticamente sabía que en algun momento nos veriamos en conflicto con las autoridades locales de algún país, y este momento había llegado.

Los funcionarios de Inmigración insistían en que Poncio no podia acompañarnos, según ellos necesitaba una carta firmada por Inmigración autorizándole a enrolarse en el barco, de otro modo no podriamos salir, eran ya las 6 y media de la tarde, todo estaba cerrado. Como supongo que sabreis en muchos países los funcionarios magnifican cualquier incidente o inventan problemas con el ánimos de obtener algún tipo de recompensa que mágicamente soluciona todo. Nosotros mantuvimos nuestra postura de forma enérgica, Poncio era un ciudadano Dominicano con pasaporte en regla, que puede atravesar sus fronteras sin más que presentarlo, por otra parte yo como responsable del barco puedo invitar a quien considere conveniente, siempre que este correctamente documentado en su país, el barco tiene toda la documentación en regla y como mucho, quien nos podrian poner pegas serian las autoridades Cubanas al llegar. Allí se montó un follon con 3 funcionarios de Inmigración, otros 3 de Marina de Guerra y nosotros 2, que no había forma de aclararse. Tras un rato de discursión, Inmigración nos pidió que les acompañaramos a sus dependencias, para intentar solucionarlo, accedimos, intuiamos que era el único camino.

Al llegar allí todo eran llamadas y conversaciones con superiores y superiores de superiores, pero parecía que nadie sabía lo que hacer, nosotros manteníamos una férrea posición, nadíe iba a impedir a una persona que cumple los requisitos para salir del país subir a un barco Español, estando autorizado por su Capitán, y del mismo modo, nadie me iba a impedir seguir nuestro rumbo cuando habíamos realizado exitosamente todos los trámites. Después de 1 hora alguien tuvo una brillante idea, sustituir la carta de inmigración por una mía, como responsable del barco, autorizando a Poncio a acompañarnos, me pareció una buena idea. Me dejaron un ordenador y redacte una carta exponiendo todo. Con eso, y con un pago por no se que tasa de salida, conseguimos solucionarlo. Luego otra vez vuelta a Comandancia de Puerto, recoger el nuevo despacho y por fin todo ok. 2 horas y mucha energia desperdiciadas en algo que se podría haber resuelto en 5 minutos.

Sobre las 11 hora local bajabamos por el río y saliamos por la bocana, nuestros buenos amigos Ezequiel y Pedro, así como la mujer e hija pequeña de Poncio nos dieron una afectuosa despedida. Tomamos muchas precauciones al zarpar, tanto por la variabilidad en el calado del rio como por la presencia de pequeñas embarcaciones de pesca en las proximidades en su salida.

En este caso el viento nos acompaña desde el principio, 18-20 nudos del noreste que nos hacen navegar incluso más rápido de lo que queremos, ya que deseamos fodear en la Bahía de las Calderas, a unas 60 millas al suroeste de Santo Domingo, la entrada es compleja, preferimos llegar de día.

Mañana os sigo contando

Sed felices

Kike