Día 267 (8/8/2010): Fernando de Noroña, la isla de los dientes largos…

El porqué del título de hoy lo iréis entendiendo a medida que os vaya contando cosas y cuando veáis las fotografías.

Esta mañana nos hemos levantado a una hora prudencial con objeto de alquilar la moto y recorrer la isla. En cuanto hemos subido a la auxiliar para dirigirnos a tierra nos han hecho señales desde un catamarán perteneciente a una escuela de buceo, dos personas que iban a montar en un pequeño bote de plástico nos pedían si les podíamos remolcar hasta el puerto, con los rudimentarios remos que llevaban no era sencillo avanzar contra el viento. Por supuesto, les hemos contestado que sí.

Se trataba de dos monitores que finalizaban su jornada, con los que hemos iniciado una agradable conversación. Durante la misma nos han dado su punto de vista acerca de la vida cotidiana en la isla, y es que, una vez más una cosa es ir de vacaciones a un sitio, y otra bien distinta trabajar y vivir allí día a día. Parece que las cosas no son fáciles, todo es muy caro (esto lo hemos comprobado en nuestras carnes, precios de Baleares en temporada alta) y resulta difícil ahorrar. La mayoría de los trabajadores provienen de otras regiones de Brasil, y se plantean su estancia en Noroña como algo temporal. Periódicamente regresan al continente, necesitan oxigenarse del círculo cerrado causado por la insularidad y disfrutar de muchas cosas que aquí no hay.

Se han ofrecido a ayudarnos con el alquiler de la moto, así que hemos subido con ellos en la camioneta que transporta monitores de buceo desde el puerto hasta la Vila dos Remedios, y allí nos han acompañado a una minúscula agencia de alquiler. En esta isla casi todo el mundo se mueve en buggy o en moto, dado que la mitad de los caminos están sin asfaltar, con numerosas piedras y  elevadas pendientes.

Hemos realizado nuestro recorrido en sentido contrario a las agujas del reloj empezando por el noreste, parando en los lugares más singulares, fundamentalmente playas y bahías, porque interior tiene poco.

Así hemos visitado la Praia do Cachorro, Praia do Meio, Praia da Conceiçao (a la base del Morro do Pico, roca singular de enorme tamaño que aparece en numerosas fotos), Baia do Sancho y la Baia do Sueste, además de las aldeas y pueblecitos que hemos encontrado a nuestro paso.

En este caso (y sin que sirva de precedente), en lugar de describiros con palabras todos estos sitios, lo voy a hacer a través de una imagen, y es que hay algunos de una belleza tal, que mis palabras difícilmente harían justicia  a su aspecto.

Personalmente el que más me ha impresionado ha sido la Bahia do Sancho, me parece la playa perfecta, si se pudiera, el mejor lugar para fondear que he visto jamás: bien protegida, tamaño adecuado, arena clara en fondo y playa, rodeada por un acantilado de 50 metros de alto, vegetación por doquier, aguas verdi-azuladas de una claridad cristalina, acceso por tierra complicado (a través de una grieta, escalera casi vertical y una paso entre rocas muy estrecho), y una belleza salvaje y espectacular.

Posteriormente hemos tratado de visitar la Praia da Atalaia pero estaba cerrada, el acceso está limitado a un número de horas, con guía, y  grupos máximos de 6 personas. Como detalle anecdótico os diré que está prohibido el uso de protector solar, no ya los recipientes, sino incluso llevarla aplicada en la piel.

Y esto es una tónica general en este auténtico paraíso, está lleno de parajes increíbles pero como no se puede hacer nada, porque todo está prohibido, al final lo único que consigues es que se te pongan los dientes largos.

No quiero entrar en polémicas acerca de este tema, porque entiendo la necesidad de protección de los frágiles ecosistemas, pero también es cierto que en el fondo podría dar la impresión de que se trata de un gran negocio en el que se busca que el turista pague peajes medioambientales y guías locales, que muchas medidas no tienen sentido, puesto que el agua que circunda la isla no tiene barreras, y tal vez afecte más un gran avión volando bajo que un fondeo sobre arena.

En cualquier caso nos damos por satisfechos con la visita, nuestros ojos guardarán en su retina imágenes difíciles de olvidar por mucho tiempo.

Mañana al amanecer zarparemos de nuevo, rumbo a Salvador de Bahía, ya os iré contando que tal se nos da la navegación.

Sed felices

Kike

6 Comments

  • Primo, sobre lo de la prohibicion del uso del protector solar, es sinceramente exagerado (aunque , aqui en las playas de Cadiz «algunas» madres si hacen un uso exagerado del protector…)
    NOTA: Los dientes largos se nos han puesto a nosotros, al ver las fotos… y que fotos!!!

  • Me alegro que lo esteis pasando bien, las fotos son muy bonitas y en este tiempo de calores, solo la vista de la exuberancia de vegetación, parece que refresca el ambiente.
    Cuidaros y que mejore la herida. Un abrazo.

  • Hola amigos,
    despues de los dias duros «con una mano», han discubierto otro lugar de suenio. Los paisajes en las fotos me recuerden a mi las vistas de Nueva Zelanda, playas, rocas volcanicas, leyes muy «eco», y en fin casi nadie en las playas… En Nueva Zelanda no es prohibido baniarse, pero no lo haces por el frio de las aguas…. y no te cedas mucho tiempo en las playas tampoco por las «moscas de arena» que te devoran….. Hasta luego mas adelante…un abrazo de
    Francis

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